sábado, 12 de enero de 2019

Óbidos (Portugal) pueblo con mucho encanto

Óbidos
Llamada Vila das Rainhas

Otra de las paradas en nuestro viaje por Portugal, fue en Óbidos, una población amurallada, allí casi como si el tiempo no hubiese transcurrido, sin embargo está muy viva.
Le llaman la Vila das Rainhas (villa de las reinas) porque los monarcas Portugueses daban esta población como regalo de bodas a sus esposas.

Nos alojamos en una casa rural Casa do Fontanario del siglo XV. El nieto de los propietarios,  Joao , una persona encantadora, que nos dió la bienvenida, con un trato muy amable y cercano, que antes del check in,  ya nos había servido unas copitas con el licor típico de allí, pero este más rico que el que se vende porque lo hacía su abuelo de sus propios cerezos y echaba más cantidad de cereza.

Nos explicó de todo, que hacer , que ver, sitios de comer, nos habló del entrante marino cercano al pueblo, puesto que Öbidos está en el interior.
El alojamiento super limpio, con muebles antiguos, y un silencio que se agradece cuando uno llega muy cansado.
El desayuno lo tomamos en la cocina, y había de todo, zumos, cafés, tés, salados, dulces, fruta fresca, ........
Callejear por este pueblo y subir por la muralla y ver las vistas del campo, ojo con la altura y escaleras para subir a la muralla.

Pasear por la calle Rua Direita,  llena de tiendas que son las mismas casas del pueblo, donde vive la gente, y que sacan sus surtidos de diferentes artesanias, para la venta, y que luego sobre las siete de la tarde, recogen todo y limpian la calle, escobándola y regándola , dejándola limpia para el día siguiente.
Allí lo típico el licor de cerezas (Ginja), y lo sirven en la calle sobre unos vasitos de chocolate, bien blanco o negro.

Callejuelas medievales, con las casas antiguas pero muy limpias y pintadas, rincones muy bonitos con buganvillas explosionadas de colorido.
De noche cenamos en un restaurante en la calle en la terraza, pero de pronto apareció una densa niebla y bajó la temperatura, y nos sacaron unas mantitas, y yo pedí un caldito, nos sirvieron unas aceitunas para picar y luego la cena en brasas.
Estuvimos con una pareja de italianos que se sorprendieron también del brutal cambio de temperatura pero nos dijeron que era porque venia del atlántico, pero pasamos una velada la mar de divertida con los otros comensales que cenaban también en el exterior.
Anécdotas de viaje..!
El majestuoso castillo, es hotel, se puede entrar a verlo es muy grande.
No perderse la Porta da Vila  con sus azulejos portugueses en azul y blanco con escenas religiosas.
Cerca hay un acueducto fuera del pueblo y también está cercano el lagoa de Obidos .

Una delicia para visitar y un recuerdo maravilloso que nos quedará en la memoria.
mamarosa




jueves, 10 de enero de 2019

Aveiro ,Costa Nova y mas....(periplo por Portugal)

Palheiros Costa Nova
Palheiros (casas pintadas a rayas)
Uno de los lugares que me gustó mucho conocer fue Aveiro y Costa Nova.

En Aveiro hacer una pequeña excursión en uno de los barcos que se llaman Moliceiros y que se parecen a las   góndolas,
Es la turistada que hice allí.
Estas barcas que antiguamente eran utilizadas para llevar algas y sal  a los almacenes que había en el canal y que ahora se dedican a pasear turistas, un atractivo más para la cidudad.
Es un recorrido cortito porque no es Venezia que tiene tantos canales para navegar, aquí hay solo tres,  pero es curioso!
Vas visitando Aveiro desde la nave, viendo los monumentos, y escuchando las explicaciones de la guía, de como fue la ciudad y como es hoy en día.

 En Aveiro hay muchas tiendas con productos típicos de la zona, entre ellos la sal, que venden de muchas maneras y para utilizar en cocina con diferentes hierbas (para pescado, carne ) además como en todo Portugal se come bien sobre todo el tema pescado.
Hay tiendas muy monas con productos muy cuidados y cerámica muy moderna.
También un dulce típico Ovos moles, dulces que hacían las monjas de convento,hechos con yemas y azúcar y cubiertos con obleas y que tienen formas de conchas, peces etc..
Ya sabéis a mi el tema tiendas me encanta, no soy adicta pero disfruto viendo cosas nuevas, originales y por supuesto productos para el paladar y si además me lo venden con buen packaging y bonitos...compro.!!

Su canal central es el que parte la ciudad en dos partes, una con la catedral , el museo,la plaza de la república y la universidad y el convento de Jesús.
Y la otra que me gustó mucho es la del barrio marinero Beira Mar, donde se encuentra el mercado de Peixe, los callejones con restaurantes y bares y un museo de art nouveau.

Callejear por esta ciudad es fácil no es muy grande, y ver los edificios de art nouveau, de cuando el comercio pujante de la sal,  se edificaron para los comerciantes ricos.

Hay un centro comercial muy grande y moderno, y se ve que la ciudad está prosperando.
No quedan más que una o dos almacenes de sal, las salinas están a las afueras de Aveiro, pero esos almacenes que se ven al pasar con la barca, eran de madera, quedan muy pocos.
El colorido de las casas de Aveiro me encanta porque es vital da luz y alegría.
Acercarnos hasta Costa Nova me encantó porque lo de las casitas a rayas me pareció muy bonito. Está muy cuidado el paseo con césped y luego la ría y al otro lado el imponente océano, con su playa salvaje, sus pasarelas de madera hasta la playa.
 Nunca me había puesto tan morena como allí y eso que yo no tomo el sol, pero lo poco que me dio su brisa, y el tiempo de finales de septiembre que hizo tan bueno , ayudó mucho.
Comimos en un restaurante del paseo de las casitas de rayas que se llaman Palheiros. y que fueron casas de pescadores dónde guardaban sus aparejos de pesca y  más tarde fueron casas de veraneo.
Nosotros tomamos un guiso marinero de patatas con anguilas, en el restaurante  D. Fernando pero había también mariscos y la famosa cataplana, es un guiso que se hacer pero en una cazuela abombada de cobre, (nombre de cataplana), generalmente de pescado y mariscos.
La verdad es que todo cuanto hemos probado por los restaurantes en Portugal, ha sido una delicia, sabrosos, muchas brasa con maderas, sencillo pero rico rico.
También sacamos unos mejillones que eran enormes, como picoteo con la cervecita en espera de la comida.
Pasear por allí fue una maravilla.
Por la tarde de vuelta nos acercamos a visitar la fabrica de  porcelana de Vista Alegre, no muy lejos de aquí.
Es una quinta donde se accede a la fabrica y un museo sobre como se hacia la porcelana, y luego hay dos almacenes uno con venta out let y otra tienda con lo más actual.
Hay unas vajillas y unos juegos para el hogar muy bonitos, yo compré un juego de café, para mi hija.
También se pueden visitar las salinas  y acercarse al farol da Barra  (faro) uno de los más altos de Europa.
Y fin del día por esa zona, que disfruté mucho.
mamarosa.


Os dejo algunas fotos que saqué de la zona.



Capitania do porto 




museo de Vista alegre (horno)

antigua fábrica

edificio modernista
Plaza Humberto Delgado

Quinta, fábrica de Vista Alegre

domingo, 16 de diciembre de 2018

Lisboa ciudad con mucha vida!!


 L I S B O A


pza del comercio

Estación tren

Plaza Rossio

Santa Justa elevador 



iglesia  Sé de Lisboa
Vistas de Lisboa desde barrio Alfama





Torre de Belem
Patron de los descubrimientos







Llegamos a la capital de Portugal, entramos por el espectacular puente del 25 de Abril, sobre el río Tejo (Tajo), entrada a lo grande. Había muchísimo tráfico .
Después de encontrar el hotel y dejar el coche ya nos pusimos en marcha deseosos de adentrarnos en la ciudad ,
Sacad en el metro un tiket para usar los medios de transportes de la ciudad, viene de maravilla, para no matarte a caminar, aún así el pasear por sus calles y plazas, es una gozada para no perderse una ciudad tan especial.
Yo como siempre no me abstuve de montarme en todo, el tranvía típico de otras épocas una odisea, con su llamativo color amarillo, y subiendo por las cuestas y calles estrechas es una pasada, asomada en la ventana abierta.
El mítico tranvía 28 nos sube al barrio de Alfama. Allí descarga la multitud para admirar el Tajo que más que río parece mar en ese tramo de la desembocadura.
Restaurantes, bares, casas viejas, olor a sardina, , mujeres mayores asomadas a sus ventanucos mirando a tanto turista.
 Los tuk tuk que son una invasión,!!. Todo es bullicio, todo se une lo nuevo y lo viejo, el del barrio con las hordas de turistas en una simbiosis curiosa.
En el mirador de Santa Luzia, con las vistas al imponente Tajo, casas con azulejos típicos Portugueses, todo tiene un encanto entre decadente pero vivo.
Me encantó Lisboa, lo pase fenomenal y disfruté de todo.
Hicimos un crucero por el río .de vecinos una familia de la India, hablamos en inglés , haciendo fotos de lo que veíamos en las orillas.
El olor al rió, ver la ciudad desde otra perspectiva una experiencia  muy bonita.
Coger el elevador de Santa Justa con más de una hora de espera, pudiendo subir andando al barrio alto, pero había que hacer la turistada.
 Charlamos con dos muchachas de Azerbayan en la cola de espera para subir , relaciones internacionales con gentes de todos los países del mundo.
Como no  tomar el pastel del Belém recién hecho en una enorme pastelería cercana al enorme monasterio de los Jerónimos, el auténtico con la receta secreta, viendo como lo van sacando del horno a través de los cristales y sentados en una mesa.
En el parque cercano nos tomamos un coco de refrescante jugo, que con el calor que hacia, nos vino de maravilla para bajar la temperatura y la sed.
Miles de turistas no impidieron el perdernos por todo Lisboa disfrutando de cada rincón.
Comimos de maravilla pescados asados en brasas en restaurantes modestos y en la plaza  cuando te deja el ascensor de Santa Justa, en el barrio alto , comimos de maravilla también.
El bacalao una delicia cocinado de todas las maneras, a bras, en buñuelos.....
De compras por las tiendas menos turísticas, libros en la  Librería más antigua del mundo  Bertrand. y cercana una  pastelería no recuerdo el nombre, tomar un dulce la mar de rico.
Hay una tienda de 1916, creo, son tres plantas, todas de ropa para el hogar, me encantó.
El  subir hasta el barrio alto en cualquier de los teleféricos (Bica o el de Gloría, es una vuelta al pasado , al ir en calma a ver las cosas disfrutándolas con todos los sentidos, y te transporta la mente al pasado, como era la vida allí.
Coger una guía de una ciudad y seguirla como un autómata no es lo que a mi me gusta.
Yo disfruto hablando con la gente, preguntando por cosas y sitios,  dejándome llevar por la ciudad, su olor, sus sonidos, su cocina....,eso es lo que me llena el alma.
Luego visito los monumentos y las curiosidades, pero no dejo de mirar hacia arriba para ver esas ventanas, esas inscripciones, salientes, adornos constructivos o propia de la gente que vive en ellas.
Pues bien, disfruté de Lisboa a tope.
Nos metimos en un piso que era café, copas, tapas que nos asomábamos al balcón desde el asiento y veíamos toda la plaza, en el Chiado, momento relax.

Baixa , la PraÇa do Comercio a través del arco da Rua Augusta.,las arcadas los tranvías, el tajo .... Tomar una bica en el café  Martinho da Arcada.
Ir de compras o quedarse en las terrazas para tomar una cerveza fresquita y disfrutar del devenir de las gentes propias o foráneas, el olor y el ambiente del río.

Convento do Carmo
Praça Rossio es una de las más antiguas de Lisboa, antiguamente se hacían corridas de toros y ferias y fiestas, hoy es una zona llena de restaurantes  y mucho ambiente a todas horas.

Al fondo castillo San Jorge
Castillo de Sao Jorge, Catedral de Lisboa, Torre de Belem,

Padrao dos Descobrimentos..


Y mucho y más que ver, sólo he dado una pincelada de lo más famoso, pero hay parques, la zona de la expo, museos de todo tipo, escuchar en los locales los fados.

Y sobre todo su gente tan amable.!!


Visitad Lisboa bien lo merece.!
mamarosa

miércoles, 14 de noviembre de 2018

El alentejo (Periplo por Portugal) Septiembre 2018

Siguiente parada la zona del Alentejo en Portugal.

Tierra de frontera pues está cerca de Badajoz.
Pueblos blancos amurallados, por la cercanía con España y sus guerras ancestrales, son unos pueblos muy bonitos.
Elvas me sorprendió sus casas blancas y albero, el enorme acueducto, y las fortificaciones.
A lo largo del viaje me dí cuenta que los pueblos seguian la misma tónica, blancos y con el albero y las puertas de las casas verde oscuro.
Los suelos empedrados a losetas, que para andar era un martirio, y me chocó que en muchos ponían música por sus calles.
Las tiendas de bordados, de latas en conserva, y sus pastelerías, denotan que les va como a nosotros el buen comer.
Después de visitarlo fuimos a comer a una quinta (casa de campo) dónde comimos de maravilla, es otro de los atractivos de Portugal, que se come super bien y son muy generosos con las cantidades.
Al entrar a la zona tuvimos que pasar por la fortaleza y unos pequeños túneles para entrar en el centro de la ciudad, y que risas porque pensábamos que era de una dirección al ser tan estrechos pero resulta que es de doble dirección, menos mal que iban los coches pitando al entrar y supimos porque lo hacían, para avisar que pasaban dirección contraria.
Los Portugueses muy amables se hacían entender en Portuñol, cosa que se agradece, aunque es muy fácil entenderlos.
De todas formas preguntar va bien, porque hay muchas palabras que no se parecen en nada, y cuando se pide la comida hay que mirar el diccionario a veces.
De aquí nos fuimos con el coche hacía Evora, otra ciudad muy bonita y con mucho para ver.
Nosotros dormimos dentro de la muralla, con sus calles estrechas, y mucho ambiente estudiantil.
Visitamos tranquilamente la ciudad paseando.
Fuimos a conocer la capilla de los huesos (Capela dos Ossos ), lugar que me pareció increíble, un espacio decorado con esqueletos, huesos, cráneos...por todas los sitios, techos, paredes, columnas.... Aquí están en este espacio fúnebre S XVII, los millares de huesos expuestos , proceden del gran cementerio del atrio de la iglesia de San Francisco.
Sobrecogedor!
Vistamos la parte romana con el templo
 Por la PraÇa de Giraldo con sus arcadas, la iglesia, y sus callejuelas en dónde cenamos al aire libre con mucho ambiente de gente joven y turistas.
Aquí paramos a un muchacho vestido con capa y traje negros y nos explicó que era universitario y que estaban en el principio de curso con los nuevos que entraban, y que llevaba el traje tradicional de estudiante. Parece ser que la escritora de Harry Potter, que vivió en Portugal, debió de tomar nota de estas tradiciones estudiantiles para sus libros.
Catedral Gótica, acueducto enorme también, Universidad, Jardín publico palacio de D Manuel , es un pabellon que sobrevivió al palacio de los reyes portugueses, con elementos mudéjares.
Muchas iglesias, pasa como en España, mucho patrimonio, mucho para cuidar.
La Igreja da Graca renacentista y muchos rincones para descubrir.
Lo pasamos fenomenal, el hotel era muy nuevo, la temperatura en estas fechas de la segunda quincena de Septiembre, aun calurosas, ya menos de lo que debe de ser en Julio o Agosto.
Y seguimos ruta para la siguiente parada. La verdad es que en Portugal me sentí como en casa.
Merece la pena acercarse a nuestro vecino Portugal.
mamarosa.